1/12/2015

Fuerte, pero no duro. Sensible, pero no débil.


Tenían miedo de la poesía,
porque creían que ella les haría parecer más débiles.
Tenían miedo de mostrar sus colores,
porque todos vestían de gris,
¿y quién iba entonces, a comprenderlos?
Tenían miedo de mostrar sensibilidad,
en un mundo donde la piedra más dura
es la que tiene más valor.

[...]

Y vosotros, piedras,
andáis por el mundo con pasos de superioridad,
pisando arbustos y arrancando flores,
mas en vuestra dureza se esconde vuestra debilidad,
porque vuestro muro esconde un gran vacío
y un corazón pequeño y mezquino.

[...]

Pero yo no soy piedra,
sino árbol de tronco fuerte y profundas raíces
que se anclan en la tierra fértil de las ideas
y se nutren del agua de la creatividad,
y hacen crecer ramas firmes y hojas y bellas flores
que danzan con el viento sin romperse.

[...]

Y un día, las piedras chocarán con el hierro incandescente
y se romperán en mil pedazos,
convirtiéndose en polvo,
y se las llevará el viento, lejos,
hasta que caerán en la tierra donde se posan mis raíces,
y verán que hubiera sido mejor ser árbol fuerte, flexible y bello,
que piedra gris, vacía y dura.