1/12/2015

Fuerte, pero no duro. Sensible, pero no débil.


Tenían miedo de la poesía,
porque creían que ella les haría parecer más débiles.
Tenían miedo de mostrar sus colores,
porque todos vestían de gris,
¿y quién iba entonces, a comprenderlos?
Tenían miedo de mostrar sensibilidad,
en un mundo donde la piedra más dura
es la que tiene más valor.

[...]

Y vosotros, piedras,
andáis por el mundo con pasos de superioridad,
pisando arbustos y arrancando flores,
mas en vuestra dureza se esconde vuestra debilidad,
porque vuestro muro esconde un gran vacío
y un corazón pequeño y mezquino.

[...]

Pero yo no soy piedra,
sino árbol de tronco fuerte y profundas raíces
que se anclan en la tierra fértil de las ideas
y se nutren del agua de la creatividad,
y hacen crecer ramas firmes y hojas y bellas flores
que danzan con el viento sin romperse.

[...]

Y un día, las piedras chocarán con el hierro incandescente
y se romperán en mil pedazos,
convirtiéndose en polvo,
y se las llevará el viento, lejos,
hasta que caerán en la tierra donde se posan mis raíces,
y verán que hubiera sido mejor ser árbol fuerte, flexible y bello,
que piedra gris, vacía y dura.




1/09/2015

La mar blanca


I el son inundava els meus pensaments
que s’enfonsaven com vaixells de vela
en la mar blanca i serena,
i em perdia, lentament,
en el compàs de les ones del teu cor
i el vent suau del teu respir.


Lluna roja


I arriba la nit i s’empassa la llum,
com un monstre devorador d’ànimes
que destrueix el brot d’esperança
que creixia, tímidament,
en la terra maltractada.
I tu,
que t'amagues rere un mantell d'oblit,
tens por de la foscor,
i d’aquesta immensa lluna roja
pintada amb la sang
dels que van morir al camp de batalla.






1/08/2015

Palabras al viento


Escribo, ¿y para qué escribo? Escribo, ¿y para quién escribo? Palabras que volarán con el viento y se perderán, hasta chocar con las rocas y los troncos de los árboles de bosques sin fin. Pensamientos que se desintegrarán en el fuego del olvido, y las cenizas volarán lejos, y se sumergirán en los ríos de la poesía hasta llegar al mar, y quizás algun día, mientras tus ojos se pierden en el horizonte, llegarán a ti a través de las olas, clavándose en tu mente como las espinas de una rosa azabache, salvaje y bella.



1/07/2015

Navidad


Ya nunca podría volver atrás. Jamás vería el mundo como había hecho hasta entonces: Ahora veía a través de los ojos de la verdad. Ahora el telón se había levantado, dejando ver toda la inmundicia que se escondía detrás.

Veía las luces radiantes de energía fósil, los aparadores llenos de objetos derivados del petróleo y los juguetes provenientes de la explotación de niños en fábricas del tercer mundo. Veía cómo el veneno se deslizaba por las gargantas de los tomadores de bebidas azucaradas, y en las rojas latas podía entrever las caras fantasmagóricas de todos cuanto sufrieron y sufrirían a causa de su producción. Podía ver los ríos contaminados y los ecosistemas destruidos en las prendas de ropa que colgaban limpiamente, mientras los aspirantes a modelos de belleza imposibles se movían frenéticamente entre ellas. Veía ornamentos vacíos colgando de los arboles de Falsedad, pero habían perdido todo su color y brillo.

Ya ni siquiera los dulces sabían a nada.

Me movía entre paisajes urbanos en escala de grises. Personas grises, andando con prisas por el centro comercial, canciones vacías, sonrisas radiantes de hipocresía, bolsas llenas de ilusiones de felicidad.

¿Se reunirían las familias este año alrededor del fuego de la compasión, para cantar juntos una canción de amor? ¿Compartirían el pan, ganado con esfuerzo y sudor, que antaño fue tan preciado y escaso? ¿Se resguardarían del frío con mantas y palabras amables?¿Contarían los abuelos sus historias llenas de sabiduría para que los pequeños de la casa pudieran aprender de ella?

No, nada de esto sucedería.

Ahora estamos en el siglo XXI, y todo cuanto vivieron nuestros abuelos y bisabuelos, es cosa del pasado. Nos hemos modernizado. Ahora compramos televisores y consolas, maquillaje y ropa que se amontona en armarios carcomidos de superficialidad. Ahora la conversación familiar es substituida por el discurso sinsentido de unos personajes encerrados en una caja de mentiras. Ahora el cabeza de familia se llama Televisor. Ahora abrimos un regalo tras otro, esperando ya el siguiente. Ahora no tenemos límites, ahora podemos comprar todo lo que queramos. Ahora, ¡Somos libres, somos felices!

Estamos en el siglo XXI. Hemos evolucionado.


[Fin de la ironía.]


Hoy en día, hemos desaprendido a valorar. Ahora vemos el oro en la piedra, y la piedra en el oro.

Perdidos estamos, perdidos y andando sin rumbo, entre risas y lágrimas de alcohol, por las grisáceas calles de la monotonía. ¿Cuándo escaparemos de esta ciudad sin color, para empezar un largo viaje más allá de los muros del conformismo? ¿Cuándo sobrevolaremos las montañas azules y los verdes ríos, y caminaremos entre árboles amarillos y tierra púrpura? ¿Cuándo atravesaremos la mar roja, a través de vientos de esperanza, dando rumbo a las islas de la creatividad?

Mañana. O pasado mañana. O quizás dentro de diez, cien, o mil años. ¿Qué más les daba a estos hombres y mujeres que ni siquiera podían ver? ¿Cómo podrían ellos escapar del paisaje gris, si ellos lo veían de colores?

Ya nunca despertarían.

Quedarían adormecidos, con los relojes internos acelerados, envejeciendo dos minutos por segundo, matándose lentamente sin siquiera darse cuenta. Seguirían creyendo en su dios supremo, que les proporcionaba estabilidad y rutina, persiguiendo el olor del dinero con los ojos entrecerrados, ignorando que existía algo más allá de lo que sus tristes ojos podían percibir. Seguirían vagando entre una multitud de sonrisas falsas y vestidos despampanantes, como almas tristes y vacías flotando en la nada.



[. . .]


Si poguéssim,
d'una sola mirada,
veure l'ànima de les persones,
veuríem inferns obscurs en somriures perfectes
i oceans pacífics en cares poc agraciades.